Lisboa recompensa a quienes madrugan. En verano, la primera hora tras el amanecer ofrece calles frescas, luz suave y miradores tranquilos. En invierno puede resultar más cómodo salir a media mañana.
Piensa por barrios
La ribera despierta de forma distinta a Alfama o Monsanto. La ruta, la estación y tu relación con las cuestas deben decidir la hora.